BIODESCODIFICACIÓN DE LA ANOREXIA

 

Definición: Falta de apetito. La anorexia nerviosa va ligada a la obsesión por la pérdida de peso, rechazo voluntario de alimentos (principalmente los considerados calóricos) regurgitación y amenorrea persistente.

Técnico: 1 ª Etapa Embrionaria. Conflicto de pedazo tóxico. Identidad y madre tóxica.

Constelación cerebral que involucra el estómago y los conductos biliares y pancreáticos por el lado del hemisferio derecho (rabia y rencor en el territorio) junto con alguna parte de la corteza territorial izquierda.

Sentido biológico: Evitar la ingesta de alimentos tóxicos. Hay una relación tóxica con la madre, que simboliza nuestro alimento.

Conflicto: Psicosis: Constelación de dos conflictos activos respecto a la madre. Uno de territorio: “No puedo contarle esto ni siquiera a mi madre”, y el otro en relación al estómago: Conflicto de contrariedad indigesta en relación también a la madre.

Conflicto de alimento tóxico (mamá tóxica).

Se considera que el alimento que nos da la madre no es bueno.

Si la madre tiene emociones tóxicas durante la lactancia puede que su leche se agrie de verdad y el bebé asocie alimento y mamá tóxicos. En el crecimiento podrán desarrollar anorexia.

“Mi mamá me da comida tóxica”

«Mi mamá controla mi vida, mi espacio, mi identidad»

Conflicto con la identidad donde la solución es no comer.

Ejemplo: Dos gemelas, y una padece anorexia. Al nacer ellas, el padre entró en depresión y la madre estuvo mucho más pendiente del padre que de ellas. De hecho, las niñas eran como un peso para ella, y las llevaba a que las cuidara la abuela cada vez que tenían que ingresar a su marido (el padre). La niña asoció que lo que la madre le daba era tóxico debido a la falta de calidez (la anorexia también tiene que ver con la calidez de la mamá que es imprescindible como alimento emocional).

 

También puede responder a un doble conflicto de muerte. Nos han intentado matar dos veces: La primera (conflicto programante) en el útero (por ejemplo, un deseo de aborto) y la segunda (conflicto desencadenante) durante la lactancia (alimento tóxico).

Conflicto de hacerse pequeña, de desaparecer, de no existir.

También hablamos de amor incomprendido. Si se trata al niño/a con amor, da igual lo que se haga o lo que se diga, lo va a captar así. Una reprimenda significará que se preocupan por él poniéndole estos límites. Si no se hace por amor, aunque se trate bien, también lo va a captar así. En ese sentido el inconsciente va a priorizar.

Diccionario Bio-Emocional .(Joan Marc Vilanova Pujó)

 

ANOREXIA

La anorexia está caracterizada por un rechazo completo de la vida. Es la desgana total por todo lo que vivo en mí y que puede entrar en mi cuerpo feo para alimentarlo. Este sentimiento puede incluso transformarse en odio.

Existen varios símbolos de vida: el agua, el alimento, el aspecto materno (madre), el amor, el lado femenino. Es el deseo ardiente e inconsciente de escapar a la vida, de odiarse y de rechazarse porque vivo el miedo extremo de abrirme a la maravillosa vida alrededor mío. Vivo desanimo a tal punto que me pregunto lo que podría ayudarme. Tengo el deseo inconsciente de “desaparecer” para molestar lo menos posible a mi entorno. Me rechazo pues permanentemente. La anorexia y la obesidad vienen de un sentimiento profundo insatisfecho de amor y de afecto, aunque las dos enfermedades toman físicamente caminos divergentes. Varios trastornos de la alimentación descansan sobre la relación madre – hijo en la cual existe o existió un conflicto.

Además, se trata muy a menudo de una contrariedad en cuanto a mi territorio que tengo la sensación de no tener, de perder o bien de que no  me lo respetan. Este territorio puede estar constituido tanto por mis posesiones físicas (vestidos, juguetes, coche, casa, etc.) como de mis posesiones no físicas (mis derechos, mis adquiridos, mis necesidades, etc.) o de las personas que me rodean (mi padre, mi madre, mis amigos, mi marido, etc.)

Vivo una contrariedad que es reciente con relación a alguien o a algo que no puedo evitar y que no digiero.

Aunque la anorexia se halle más frecuentemente en la adolescencia, ésta existe también en el bebé y en el niño joven. Si me pongo en el lugar del bebé, si me doy cuenta que el rechazo de la comida puede derivar de un contacto perturbado entre mi madre y yo: puede ser la privación del pecho materno y del cálido ambiente físico que deberían acompañar la toma de la leche, el modo artificial de alimentación, dosificada y demasiado rígida en su aplicación, la sobre o sub – alimentación impuesta por respeto a una curva de peso ideal con desprecio de ciertos ritmos alimentarios individuales cambiantes. Puedo reaccionar a esto por un rechazo progresivo de alimentarme, vómitos, pérdida de peso, trastornos del sueño, caprichos alimentarios, etc.

Es importante que yo, como madre, respete los gustos, los ritmos propios del niño y que deje de querer ser la madre perfecta y super  protectora.

Si soy un niño un poco más mayor y que manifiesto anorexia, suele ser más atenuada y se caracteriza por un “pequeño apetito”, siendo un pequeño comedor que detesta la tarea de las comidas, con caprichos alimentarios, con rehuso obstinado de ciertos alimentos, acabando rara vez mi plato, vomitando frecuentemente y masticando sin fin el mismo bocado.

A esta edad, la mesa y sus imperativos sociales juegan un papel importante, porque las comidas son una reunión familiar bajo la autoridad de los padres en la cual pueden brotar reacciones y conflictos.

La anorexia es fundamentalmente mi necesidad de colmar un vacío interior de alimento afectivo.

Necesito amor y aceptación incondicional de mi madre interior.

La anorexia, contrariamente a la obesidad, es el intento de hacer morir de hambre mi vacío interior para hacerlo tan pequeño que desaparecerá y que ya no pedirá nada en absoluto. Es uno de los motivos por los cuales sigo viéndome gordo (fijación mental sobre la gordura) incluso si soy delgado y esbelto. Dicho de otro modo, sigo viendo mis necesidades afectivas y emocionales muy grandes y me siento vencido por ellas.

La anorexia puede también aproximarse a un sentimiento de estar reñido por la vida como por mi madre, símbolo materno que me empuja a pesar de todo hacía el deseo de independencia y de individualidad. Es la razón por la cual rechazo el alimento al mismo tiempo que a mi madre, porque siempre tuve la sensación de sentir únicamente su poderoso control materno en mi juventud. Vivo pues el sentimiento de estar fuera de mi propio control con relación a los  acontecimientos e intento de un modo exagerado recuperar el control.

“No me gusta el modo en que mi madre me ama y la detesto por esto”. “Quiero seguir siendo una muchacha o un muchacho porque quiero acercarme lo más posible de una forma de “pureza” física e interior”. (Es durante la pubertad que suele manifestarse la anorexia). Es una búsqueda absoluta de juventud. Como muchacha o muchacho, rechazo las fases sexuales correspondientes a mi edad, así que cualquier intento de intimidad sexual, descubrimiento y abandono hacía una eventual pareja (ausencia de madurez) son casi inútiles.

Si vivo todo esto de un modo profundo, frecuentemente esto está vinculado a un profundo traumatismo sexual pasado, a un abuso o a una inseguridad afectiva. Esta experiencia favoreció el hecho que se instale en mi cuerpo físico la desesperación y “cerré la puerta” a mis deseos físicos, espirituales y emocionales.

Aceptar gradualmente mi feminidad o mi lado intuitivo y emotivo en el muchacho es esencialmente la primera cosa por hacer para resolver mi estado anoréxico.

Uso la manera que quiero, ¡pero debo hacerla!

Acepto cierta intimidad sexual, femenina e incluso materna (¡por qué debo aprender a amar a mi madre!).

¡Aprendo a amar a mi cuerpo y a amar a los demás!.

Voy lentamente porque es una situación delicada en la cual debo abrirme al amor y a la belleza del universo. Pido ayuda, si es necesario. Y sobre todo me mantengo abierto a lo que me depara la vida! Aceptación  y amor incondicionales serán altamente apreciados.

Hago actividades (deportivas u otras), si posible.

He aquí una paréntesis interesante. Como persona anoréxica, puedo tener la impresión de encontrarme interiormente como cogida dentro de unos “anillos = pequeños anos” (ano –réxico) como si estuviera en el interior de varios “aros tipo ‘hula-hup’” que me aíslan del resto del mundo mientras se va intensificando mi sentimiento de limitación frente a la vida.

Me mantengo abierto a cualquier otro signo de este tipo. Me visualizo liberándome de estos aros diciéndoles “GRACIAS” por la toma de consciencia que me ayudaron a hacer pero sabiendo que, ahora, ya no son necesarios.

Visualizo también esta imagen: con cada inspiración, más luz está entrando en mí para llenar mi sentimiento de vacío interior.

El Gran Diccionario de las dolencias y enfermedades de Jacques Martel

 

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