¿Qué puedes hacer ante un padre ausente?

Mi marido es un padre ausente

¿Cómo compartir la crianza de los hijos con un padre ausente? ¿Cómo enfrentarte a tu vida adulta de una manera sana si tu padre estuvo ausente en tu niñez? 

La herida por un padre ausente la podemos encontrar con mucha facilidad en generaciones pasadas, generaciones en las que el rol que ocupaba un padre era el de salir de casa para mantener económicamente al resto de la familia.

Sin embargo, a día de hoy son muchos hombres los que se siguen limitando a cumplir con esa función y desentenderse, quizá no de forma consciente, del resto de demandas familiares, especialmente las emocionales. A esto hay que sumarle, la dificultad que aún tienen muchos hombres para conectarse con sus emociones, vivirlas y expresarlas libremente.

Tanto si compartes la crianza de tus hijos con un padre ausente, como si tu padre fue uno de ellos, quédate porque hoy quiero hablarte del síndrome del padre ausente.

¿Cómo puedo entender que papá está aquí, pero es igual que si no estuviese?

Para un niño, entender la ausencia física de su padre por trabajo, fallecimiento o abandono es mucho más sencillo. Se basa en entender situaciones que justifican al padre: “él no está aquí porque….”.

Pero a la hora de tratar de entender una ausencia psicológica, especialmente para la mente de un niño, vienen las complicaciones

Este tipo de ausencia resulta más dañina para los hijos, que pueden seguir arrastrando las consecuencias durante su vida adulta. Un padre puede ausentarse por muchísimas razones, como por ejemplo por haber sufrido él también el abandono de su padre, por miedo, por inmadurez o simplemente incapacidad emocional.

En muchas ocasiones me encuentro con madres que, al ser conscientes que el padre de sus hijos es un padre ausente, intentan compensarlo con un exceso de atención para tratar de equilibrar esa falta.

La atención que un niño necesita por parte de su padre (o persona que ejerza el rol paterno) es muy importante y si esta persona no existe o no ejerce su papel, es posible que este niño de adulto tenga dificultades para salir a la vida. Al igual que la madre representa la nutrición y el amor incondicional, el padre es el encargado de proteger, impulsar y motivar para cumplir todos nuestros sueños.

Una figura paternal a la que no le importan ni las notas en el colegio, ni las amistades, ni los anhelos de sus hijos, que no es capaz de ejercer ningún tipo de juicio por las acciones negativas y que no se relaciona emocionalmente con sus pequeños terminará ocasionando, de manera casi inevitable, un impacto negativo.

Este impacto negativo del que te hablo puede verse reflejado a medio o largo plazo en problemas como:

  • Incapacidad para seguir las normas y falta de voluntad, al tener carencia de disciplina.
  • Conductas abusivas o dificultad para ejercer la propia autoridad ocasionadas por la carencia de autoridad paterna.
  • Abuso de las mentiras y desconfianza por el vacío emocional existente.
  • Dependencia emocional y relaciones tóxicas como un esfuerzo por compensar esa falta de amor y de atención en la infancia. 
  • Desapego e inseguridad en las relaciones, ya todo conduce a la idea de “no necesito de nadie.

¿Qué puedes hacer ante un padre ausente?

Hay muchas cosas que están en tu mano para minimizar el impacto negativo o incluso revertir la situación.

Aquí tienes unas primeras ideas en las que basarte tanto si quieres fomentar el bienestar de tus hijos como si lo que quieres es sanar tu propia herida por padre ausente.

Explícale la situación

Si tienes la oportunidad, habla con él. Puede que no sea consciente del problema o que lo esté haciendo lo mejor que sabe. Puedes hacerle una propuesta de cambio que incluya empezar a implicarse un poco más y estar dispuesto a dar el apoyo necesario.

Hacer cosas juntos

Al igual que en el anterior caso, puede que una propuesta para empezar a hacer actividades que tanto padre como hijos disfruten, traiga resultados muy positivos. Desde hacer algún deporte juntos, ir de excursión a algún lugar nuevo o jugar juntos a un juego de mesa. Esto hará que la relación por ambas partes se beneficie.

Tenerle en cuenta a la hora de tomar decisiones

Puede que después de su ausencia, hayas optado por dejar de tenerle en cuenta a la hora de tomar decisiones. Si haces esto, empezará un efecto “bola de nieve” que irá empeorando con el tiempo. Empieza por pedirle su opinión en pequeñas cosas para que se sienta implicado en la vida de sus hijos y pronto podrás ir empezando a confiarle decisiones importantes.

Si eres un adulto con padre ausente, acepta que su ausencia te duele

Una vez que hayas asumido lo que echas de menos a tu padre, permite que el amor que sientes por él se libere y fluya. Puedes realizar algún acto simbólico para darle las gracias por la vida, por ejemplo con una carta, la escritura emocional es muy sanadora, después de escribirla puedes quemarla, con las cenizas haz lo que sientas, puedes simplemente soltarlas y dejar que se vayan con el viento, enterrarlas en un tiesto donde vayas a plantar algo nuevo, o simplemente soltarlas donde tú sientas. Eso te ayudará a liberarte de las compulsiones con las que sustituyes su amor.

Asumir que el padre vive en el interior

Somos un 50% de la esencia de nuestro padre. Por más que se trate de una figura ausente, no podemos negar nuestro origen y además hacerlo traería consecuencias negativas (no solo en nuestra vida presente, también para nuestro árbol).

Cuidar esta relación es positivo más allá de cualquier acción que podamos hacer con el padre ausente real, también está en nuestra mano interiorizar y activar a nuestro padre interior.

Un padre interior que es un líder con el que poder inspirarse, que participa de forma activa en todas las áreas de la vida. Protege fomentando la independencia, impulsando para alcanzar los sueños.

Un padre que no impone, potencia. Que nos protege de los que abusan y nos enseña sobre justicia. Que nos ayuda a buscar nuestro lugar en el mundo.

Un padre que genera confianza, seguridad y poder personal.

Puedes interiorizar todas estas ideas o ayudar al hijo del padre ausente a hacerlo. Porque aunque nada puedes sustituir recibir esto de manera original, puede ayudar a minimizar el impacto negativo.

Y sobre todo, lo más importante a interiorizar es que un padre se ausenta por sus propias carencias y dificultades, y no por las virtudes de su hijo.

Espero que este artículo te haya ayudado a ver la ausencia de un padre desde otra perspectiva más fresca y que tengas la base para empezar a sanar esta herida.

Saúl Pérez

 

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Autor entrada: Alexandra

Psicoterapeuta - BioNeuroCoach

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