BIODECODIFICACIÓN DE LOS ACÚFENOS – TINNITUS – ZUMBIDOS  

 

ACÚFENOS

Definición: Sensación de presencia de ruidos o sonidos tipo zumbido, siseo o campanilleo más o menos concretos, sin que procedan de ninguna fuente externa. Pueden ser agudos, graves, débiles o tan fuertes que impidan una interacción normal con el entorno. Pueden darse en un solo oído o en los dos.

Técnico: 1 ª y 4 ª Etapas Embrionarias. Conflicto de separación auditiva.

Sentido biológico: El sonido tiene la función de suplir una falta sonora. Es el propio nervio acústico, el que pretende reparar una separación de un sonido o la necesidad de separarnos de él, produciendo un estímulo que pueda sustituirlo. Debemos tener en cuenta que el nervio acústico también está relacionado con el sentido del equilibrio.

Conflicto: Conflicto de separación. No recibir suficientes o buenas palabras, explicaciones o silencios.

Demasiado silencio.

Conflicto de agresión (demasiado ruido) que puede crearnos una hipoacusia.

Conflicto de no querer escuchar. (Este conflicto de audición ectodérmico es un conflicto de territorio. No podemos soportar haber perdido el territorio u oír cómo el rival penetra en el territorio).

Reacción ante una invasión del territorio auditivo externo o interno.

Forma de no tener que escuchar mis propias necesidades interiores.

Tozudez.

  • «El silencio es insoportable» (y me creo sonidos en la cabeza).
  • «Estoy separado del sonido de alguien«
  • «Aparto el ruido exterior para escuchar los ruidos interiores«.

Conflicto en la calidad de los sonidos recibidos:

  • Lo que llega a mis oídos no es lo que me gustaría escuchar”.
  • No soporto escuchar más cosas desagradables”.
  • Oigo palabras o ruidos que sobrepasan mis capacidades de raciocinio”.

El sonido que escucho es mi salvación.

Conflicto de no poder soportar un mensaje.

Un silbato: Cólera. El viento que silba en los árboles, tormenta, serpientes… En relación con el hígado.

Zumbido grave: Algo considerado “grave” o fundamental. En relación con el padre.

Zumbido medio: En relación con los colaterales.

Zumbido agudo: En relación con la madre.

Diccionario Bio-Emocional .(Joan Marc Vilanova Pujó)

 

ACÚFENO

El acúfeno es el fenómeno que hace que oigo sonidos como silbidos, zumbidos, chisporroteos sin que esto tenga ninguna relación con mi entorno.

Esto puede ser pasajero o permanente y puede producirse con intensidades sonoras diferentes.

Cuando sucede esto debo tomar el tiempo de preguntarme si estuve a la escucha de mi voz interior. Es como si no estuviera perfectamente sintonizado con mi “aparato de radio interno”. Cuando sintonizo un aparato de radio que está en ondas y que no emite música ni palabra, puedo “oír el silencio”. En cambio, si desplazo el receptor sobre una frecuencia en la cual no emite ninguna estación emisora, oigo un chisporroteo o silbidos, como si utilizase un puesto de onda corta.

¿Existirían emociones que hubiese reprimido por temor a perturbar mi equilibrio interior?

Así, la vida me recuerda que he de estar a la escucha de mi voz interior, de mis necesidades y de mis deseos.

Debo asumirme para disminuir el “nivel de ruido o las interferencias” que puedan existir en mis pensamientos y mis emociones.

Porque el hecho de oír silbidos o estos zumbidos me indica quizás también que hay algo que ya no quiero oír y que estos sonidos van a “ahogar” para evitar que esto llegue a mis oídos.

Acepto abrir más mis oídos interiores ‘situados a 8 o 10 cm. detrás de mis orejas físicas) para estar en medida de captar mi voz interior.

Puedo pedir también oír más conscientemente los sonidos de la naturaleza y las melodías celestes para beneficiar de más paz y descanso en mí mismo. Cualquier acercamiento holístico como el yoga, relajaciones dirigidas, acupuntura, osteopatía, vitaminoterapia, energía, etc., puede ayudar a disminuir el nivel de estrés y a devolver la tranquilidad interior.

Puede que oiga también algo como el sonido de un riachuelo, un torrente, el tañido de campanas (pequeñas, medianas o gordas), gaita, viento en los árboles, zumbido de las abejas, miles de violines. Estos sonidos corresponden a sonidos que puedo oír en diferentes planos de realidades interiores y pueden permitirme determinar en cuál plano estoy sintonizado.

Esto significa entonces que mi oído interno está abierto para oír más la realidad de estos mundos.

 

ZUMBIDO DE LOS OÍDOS

Los zumbidos se relacionan con el rehusar de escuchar mi voz interior, los signos interiores que guían mi vida. “Hago a mi antojo”, rehúso oír ciertas palabras que encuentro desagradables. Incluso puedo estar obstinado.

Resisto porque tengo miedo de saber la verdad, de estar al corriente de una situación o incluso de tomar eventualmente una decisión. Esto puede incluso ponerme en desarmonía y activaré un zumbido de oídos para no oír…

Tengo la sensación de que una persona piensa en mí cuando en realidad generalmente es lo contrario.  

Puedo estar en tensión a causa de las ideas que me “andan” por la cabeza.

Aceptando quedarme abierto al nivel del corazón, puedo oír las palabras con más desapego.

Ya no estoy obligado a hacerme el sordo.

El Gran Diccionario de las dolencias y enfermedades de Jacques Martel.

 

ACÚFENOS – TÍNNITUS: NEGATIVA A ESCUCHAR, BARRERA ACÚSTICA

Como base de partida, debemos asumir que todos los problemas relacionados con los oídos implican, en mayor o menor medida, con uno u otro matiz, con mayor o menor intensidad, conflictos de separación o de rechazo a escuchar algo que nos lastima o nos resulta desagradable. Se trata siempre de conflictos con un claro componente auditivo: el sonido o la voz de la que nos sentimos separados, el sonido o la voz -gritos, reproches, insultos, etc.- que escuchamos y preferiríamos no escuchar. En otros casos, sin embargo, esos conflictos emocionales derivan de algo que sí nos gustaría escuchar y no lo conseguimos. Pero siempre son situaciones en las que estamos o nos sentimos separados del sonido que anhelamos o, por el contrario, deseamos estar separados de algo que nos llega y nos agrede –rechazo-.

En general, los problemas de audición se presentan en personas que analizan y juzgan demasiado todo lo que oyen; personas que, por eso mismo, pueden llegar a sentir rabia interna cuando lo que oyen no es de su agrado. Tienen tendencia a sentirse juzgadas o criticadas por los demás.

Los acúfenos son la solución biológica de quien busca taparse los oídos para no escuchar, para no oír algo que considera hiriente, agresivo, desagradable, injurioso o comprometedor (conflicto de agresión). También son la solución cuando el silencio se torna insoportable y sólo generando sonidos en el interior de la cabeza la persona se siente capaz de sobrellevarlo.

Los acúfenos evidencian, de manera inequívoca, una negativa a escuchar. A menudo se trata de personas tercas, tozudas. Personas que se cierran a los consejos u opiniones de los demás porque prefieren actuar a su manera, a su gusto. Otras veces, los acúfenos aparecen en personas muy sensibles que “huyen” de escuchar los problemas de los demás para no verse en la obligación o el compromiso de tener que ocuparse de ellos o resolverlos. En esas situaciones, nuestra biología genera ese ruido mental; ruido interior, no exterior. Barrera acústica.

Por supuesto, se deben buscar siempre los conflictos programantes en el Transgeneracional y el Proyecto Sentido de la persona; pero también se deben estudiar hasta el último detalle las circunstancias de su vida en las que han surgido los acúfenos, es decir, el conflicto detonante; las situaciones o personas ante las que se está esgrimiendo esa barrera acústica en forma de ruido mental para preservar el territorio propio.

La persona que tiene acúfenos debe comprender y tomar conciencia de los conflictos emocionales que han disparado su síntoma. Sólo así, desde la comprensión, podrá liberarse de esos programas inconscientes. Sólo así, desde la escucha interna, será capaz de derribar esas barreras que inconscientemente ha levantado como protección. Porque no es lo que los otros dicen lo que molesta sino la percepción que uno mismo tiene de eso que dicen. Además, la persona que tiene acúfenos debe pasar a la acción y cambiar de actitud ya que la solución no es cerrarse a las críticas de los demás sino estar dispuesto a escucharlas, a atenderlas. Después, sólo después, quedará libre para obrar de la manera que considere más oportuna y se habrá liberado del síntoma.

* Jesús Casla 

Recuerda que es importante tener un diagnóstico médico ya que este síntoma puede darse en otro de tipo de patologías como por ejemplo la hipertensión y no sería el mismo significado.

 

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