BIODESCODIFICACIÓN DE LA ENURESIS Y LA INCONTINENCIA URINARIA

ENURESIS

Definición: Orinar de forma involuntaria más allá de la edad en que tomamos el control de la vejiga, que se sitúa entre los cuatro y los seis años.

Técnico: 4 ª Etapa Embrionaria.

Conflicto de separación brutal y constelación de territorio: La fase maníaca es conflicto de “organización” en el territorio, la fase depresiva es marcaje de territorio.

También puede ser la crisis epileptoide de un conflicto de marcaje de territorio.

Sentido biológico: Debemos marcar el territorio en un contexto de mucho miedo (un territorio que no puedo controlar u organizar y en el que nos sentimos desamparados).

Conflicto: Afectación de los dos relés de la vejiga en el cerebro (izquierdo y derecho).

Sentimiento de culpabilidad y aislamiento en un niño que no se atreve a vivir más su vida.

Puede provocar un conflicto de líquidos que más tarde afecte al riñón.

Conflicto de separación brutal en relación a la sexualidad y papá.

Papá no se ocupará más de mí«.

«Me siento separada de mi padre«.

Posicionamiento ante el nacimiento de un hermano menor (territorio familiar).

Miedo del niño a no ser protegido por el padre en un conflicto relacionado con los ancestros.

 

INCONTINENCIA URINARIA

Definición: Pérdida del control de la vejiga y la correspondiente emisión de orina involuntaria.

Para la incontinencia infantil se usa el término enuresis.

Técnico: 4 ª Etapa Embrionaria. Conflicto de miedo y territorio, así como años de emociones reprimidas.

Sentido biológico: Relacionado por un lado, con el marcaje de territorio.

Es ancestral el acto de marcar el territorio con el olor urinario. Por otro lado tiene el sentido de expulsar “emociones residuales”, por la relación entre los líquidos y las emociones Y por último, tiene una importante relación con el miedo, pues cuando hay un peligro, el cuerpo suelta lastre para poder luchar o huir, las dos cosas son difíciles con la vejiga llena.

Conflicto: Conflicto de miedo en el territorio (marcaje de mi territorio), sumado a años de emociones reprimidas que debemos soltar sí o sí.

Diccionario Bio-Emocional. (Joan Marc Vilanova Pujó)

 

Incontinencia urinaria, esta liberación incontrolable e inconsciente de emociones negativas que representa la orina puede ser un medio de recibir más atención y afecto. La causa subyacente de esto puede ser un sentimiento de rechazo, de no tener ningún mérito, de inseguridad, de tener miedo del futuro. La orina representa emociones negativas normalmente soltadas cuando ya no son necesarias o deseadas. Esta liberación frecuentemente nocturna indica un conflicto a un nivel más profundo y del cual ni siquiera tengo consciencia. Siendo incapaz de “controlar” la pérdida de orina o de heces, soy incapaz de controlar lo que sucede en mi vida, en particular las emociones, y esto me da miedo. Es importante que estos miedos e inseguridades interiores se expresen. También puedo dejar ir demasiado fácilmente cosas o personas que amo, sin tener el valor o la fuerza de ir a buscar lo que quiero. Teniendo muchas esperas frente a la vida, estoy decepcionado y me “dejo ir”, esto puede ser tanto con relación a mi cuerpo como a mi mente. Un gran miedo o nerviosidad puede también causar la incontinencia, sobre todo en los niños. Tomo consciencia que es imposible controlar todo lo que sucede en mi vida. Aprendo a hacer confianza y aprendo a amar lo nuevo y lo inesperado.

 

PIPI EN LA CAMA” (ver también: INCONTINENCIA)

El hecho de dejarse ir durante el sueño me informa sobre ciertas emociones de temor o miedo que vive mi hijo frente a la autoridad de los padres o escolar. Si soy este hijo que vive incontinencia, puede que para mí, se trate de un modo de liberar las emociones (representadas por la orina) que reprimo durante todo el día, frecuentemente porque tengo miedo que me castiguen o por miedo a disgustar a los demás y a ya no ser amado. Igual como los animales que marcan su territorio con su orina, lo mismo yo, como niño, puedo sentir inconscientemente la misma necesidad de operar igual, como para definir mi “pequeño territorio de niño” porque tengo miedo que me lo quiten o lo transgreden, viviendo así mucha inseguridad. Mi inseguridad será también incrementada si me hacen dormir a oscuras. Siendo niño, puedo vivir un sentimiento de separación intensa frente a alguien o a algo que amo, y es como si, durante la noche, pidiera “socorro” porque necesito “calor”. Por lo tanto, como padre o educador, debo tomar consciencia de la sensibilidad del niño frente a la autoridad, ayudarle a liberarse de mi autoridad demasiado grande con palabras de amor que se transforman en él en una confianza incrementada.

El Gran Diccionario de las dolencias y enfermedades de Jacques Martel

 

ENURESIS e INCONTINENCIA URINARIA

BIODESCODIFICACIÓN: MIEDO, SEPARACIÓN Y TERRITORIO

Desde un punto de vista estrictamente biológico, todos las enfermedades o anomalías vinculadas con la orina guardan relación con conflictos de territorio, ya sea marcaje, pérdida u organización territorial. El sentido biológico de la orina basta observar el comportamiento de cualquier perro cuando merodea por espacios abiertos, es dejar huella, la marca, sobre algo que deseamos que los demás sepan que nos pertenece. Es un recurso biológico. En el fondo, no lo olvidemos, seguimos siendo organismos biológicos, portadores de memorias, recursos e instintos milenarios.

Desde la Descodificación biológica debemos tener en presente que la enuresis siempre implica la coexistencia de dos conflictos emocionales activos. Se trata, por tanto, de una constelación de la corteza cerebral en la que se presenta un conflicto con connotaciones de miedo o seguridad en el territorio y otro de marcaje o delimitación territorial.

A veces la enuresis se da en un contexto de separación abrupta e inesperada sufrida por los hijos. Es muy común que esta enfermedad empiece a manifestarse cuando se producen divorcios o separaciones. La nueva situación familiar que surge lleva a los hijos a sentir de forma angustiosa la separación o salida del hogar de uno de los progenitores, normalmente el padre. La alternancia de los hijos en la custodia compartida, unos días con la madre y otros con el padre, no suele mitigar la catástrofe emocional. De esa desubicación territorial puede emerger un intenso conflicto emocional de no saber ni cuál es su lugar ni a quién pertenecen, si al padre o a la madre. Ahí entran en juego los matices que componen la constelación cerebral de la que surge le enuresis. Por un lado, el anhelo de marcar y delimitar un territorio que no es el habitual en el que desarrollan sus vidas, un nuevo hogar que todavía no sienten como propio, en el que pareciera que sólo están de visita de vez en cuando, donde aún no echado raíces. Por otro, la angustiosa sensación de separación, principalmente referida al progenitor que abandonó o tuvo que abandonar el hogar familiar y que ya no forma parte de sus vidas a diario, aunque exista un contacto puntual periódicamente.

En los casos de separaciones matrimoniales, los hijos pueden sufrir un serio conflicto emocional por interpretar que el padre ya no se ocupa de ellos como antes o que no pueden contar con él, sencillamente porque no sienten ni su presencia ni el afecto al que estaban acostumbrados. Manifiestan esa separación y esa angustia a través de la enuresis que muchas veces surge en hijos que hasta entonces no habían presentado este problema porque su situación emocional previa al divorcio o separación era muy distinta. No obstante, esa ausencia de uno de los padres puede ser sólo emocional y desatar en los hijos el mismo conflicto emocional de separación o no sentir que pueden contar con el respaldo y el afecto que necesitan.

Esa misma coexistencia de los dos conflictos emocionales –seguridad y organización dentro del territorio, por un lado, y delimitación y marcaje territorial, por otro- también se manifiestan con frecuencia en los casos de síndrome del príncipe destronado. La llegada de un segundo hijo puede hacer que el mayor se sienta apartado, destronado. Pierde el protagonismo absoluto que hasta entonces había tenido ante sus padres y vive la “intrusión” del recién nacido como una amenaza de pérdida territorial, peligro que desata el anhelo inconsciente de marcar o delimitar el que considera su espacio. Qué duda cabe que el príncipe destronado afronta esta situación en soledad y con miedo.

En cambio, otras veces esa combinación conflictiva de seguridad y delimitación territorial que origina la enuresis está referida al miedo del hijo hacia uno de los progenitores, sobre todo al padre. La enuresis siempre pone en evidencia que el niño que la sufre reprime sus emociones. No encuentra la vía de salida para expresar sus angustias y sus miedos. Niños que sienten la angustia de no cumplir las expectativas puestas en ellos. En otros casos, menos frecuentes, el conflicto que está detrás de la enuresis no es la angustia por la separación sino, precisamente, el anhelo del hijo de mantener alejado a alguien. Esta circunstancia se da cuando, por ejemplo, un niño o una niña han sido abusados –no necesariamente violados- por otra persona, normalmente perteneciente al núcleo familiar. La enuresis, con la suciedad y el hedor que la acompañan, representa en estos casos una barrera biológica, una tentativa inconsciente para disuadir y ahuyentar al abusador.

El estudio y análisis de todos estos matices y de la situación familiar que rodea al niño resultan esenciales para realizar con éxito la descodificación biológica de la enuresis. Sólo desde la búsqueda y localización de los conflictos emocionales subyacentes es posible proceder a su correcta descodificación y, por ende, a la curación definitiva. Es imprescindible que los padres y, a partir de la adolescencia, también los hijos que sufren enuresis tomen plena conciencia de la situación y de los conflictos emocionales detonantes para adoptar las medidas correctoras oportunas que permitan neutralizar este problema.

Fuente:  Jesús Casla

 

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Imagen fuente: drsanchezcab

Autor entrada: Alexandra

Psicoterapeuta - BioNeuroCoach

2 comentarios sobre “BIODESCODIFICACIÓN DE LA ENURESIS Y LA INCONTINENCIA URINARIA

    MaeiMa

    (febrero 15, 2020 -2:40 pm)

    Yo me hago pie en la cama dedfrclos 4 Alor,. Tengo 49 y me sigue pásame hablan de aviso se ial infamtib es cierto eso? Tqcqurvqcq en la página no dice mada

      admin

      (febrero 23, 2020 -7:24 pm)

      Hola María , muchos de los eventos que se vivió en la primera infancia pueden quedar bloqueados u olvidados como mecanismo de defensa, también en ocasiones son eventos que no vivió la persona que tiene el síntoma sino un ancestro y esto no salió a la luz. Siempre lo que se aconseja es verlo en sesión privada, pues cada caso es único , si deseas yo realizo el acompañamiento vçia Skype o por video llamada de Facebook. Saludos, un abrazo.

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